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1 ago

2011

El botiquín básico ¡Qué no falte en tu maleta!

Un buen botiquín de primeros auxilios es necesario en todos los hogares porque te puede ayudar a afrontar cualquier urgencia médica. Además de tenerlo en casa y en el coche, no debe faltar en tus vacaciones.

El botiquín básico o familiar es un elemento físico (maleta, armario, bolsa o caja) que contiene medicamentos y material sanitario destinados a los primeros auxilios o para tratar dolencias, molestias, síntomas leves o comunes que puedan cursar en el ámbito doméstico, sanitario, empresarial o privado. Resulta muy útil porque algunos pequeños problemas no necesitan consulta médica y otros, en cambio, necesitan un remedio o tratamiento de carácter urgente hasta que se presencie el facultativo.

La ubicación del botiquín es importante, ya que debe estar en un lugar protegido de la luz, a baja temperatura y sin humedad. Un error frecuente es encontrarlos en los lavabos de casa, puesto que el grado de humedad en este recinto es bastante elevado y podría deteriorar algunos de los medicamentos. Otro de los errores más frecuentes es la habilitación de un cajón como botiquín familiar, ya que puede resultar peligroso si acceden a él los niños o personas que sufran algún trastorno de tipo psíquico o enfermedad mental.

 

¡Ojo con la caducidad!

Puede pasar que, afortunadamente, no utilicemos el botiquín en mucho tiempo y, por tanto, los medicamentos y demás productos caduquen. Por ello, hay que concienciarse de revisar uno a uno su fecha de caducidad, teniendo prioridad de revisión de los medicamentos más inestables como las cremas, las pomadas y los jarabes. Se aconseja realizar esta operación cada seis meses.

En el caso que alguno de los miembros de la familia necesite una medicación propia, es mejor separarla del resto para que se pueda identificar sin problema. Además, si se almacenan pomadas oftálmicas, gotas o colirios, se aconseja no conservarlos más de 15 o 20 días desde su uso, a no ser que requieran una condición especial de almacenamiento (por ejemplo en la nevera), o bien el médico o el farmacéutico hayan estipulado una fecha concreta.

 

Administración segura

Además de fijarnos en la fecha de caducidad, hay que seguir otra serie de medidas para que la medicación sea segura. El hecho de que en una ocasión el médico te haya recetado un tratamiento con antiobióticos, no significa que los tengas que guardar en el botiquín para utilizarlos cuando padezcas síntomas similares, ya que su toma siempre debe ser bajo prescripción médica. Un continuo uso de éstos puede originar resistencias bacterianas y dejar de ser eficaces. De la misma forma, no se debe seguir las recomendaciones sobre la toma de fármacos de alguien que no sea una profesional sanitario, y es que una misma sintomatología no tiene porqué ser aplicable a otros miembros de la familica, vecinos o amigos.

También hay que tener en cuenta las contraindicaciones (aunque sea un medicamento publicitario que no necesite receta médica) y la historia clínica del interesado. Ante cualquier tipo de duda, siempre se debe consultar, previamente, con su farmacéutico o médico. No olvides que un mal uso de un fármaco puede agravas, aún más, la enfermedad del paciente.

 

Dentro del equipaje

El botiquín que debemos llevar en nuestros viajes suele ser el más complicado de confeccionar, puesto que puede variar en función de nuestro destino. Los que más atención requieren son los que se hacen cuando el viaje es internacional porque es posible que se complementen con alguna vacuna, si fuese necesario. Es por ello que debemos informarnos previamente de las condiciones higiénico-sanitarias de nuestro lugar de destino. En estos casos se recomienda:

◗ Informarse de la situación del país en materia de sanidad.

◗ Informar al médico sobre la intención de viajar a un país extranjero para que te informe sobre la vacunación y la profilaxis.

◗ Contratar un seguro de salud para hospitalización y repatriación. En el caso de viajar por Europa, solicitar la TSE (Tarjeta Sanitaria Europea).

◗ Llevar la lista de la medicación que se está tomando (anotar preferentemente el principio activo, ya que el nombre comercial difiere según el país).

◗ En los casos que el viaje superen los 28 días, comenta a tu médico de cabecera el tiempo que vas a estar fuera para que ajuste las dosis de la medicación.

 

Especial para el viajero

Un ejemplo de un botiquín de viaje puede ser el siguiente:

◗ Cremas, geles o spray para golpes, moratones y edemas.

◗ Analgésicos para el tratamiento del dolor por inflamación y la fiebre.

◗ Cremas, geles o spray para la protección solar y eritemas solares.

◗ Comprimidos o sobres para la acidez gástrica, dolor estomacal y gases.

◗ Comprimidos para la diarrea y el estreñimiento, mareos, nauseas y vómitos (hay que tener en cuenta el cambio de hábitos, horarios alimenticios y el cambio de agua como principal causa de todos estos desarreglos).

◗ Comprimidos para el insomnio.

◗ Jarabe o pastillas para la tos.

◗ Cremas o tules grasos para las quemaduras y heridas por erosión.

◗ Cremas para las alergias y picaduras de insectos. Repelentes de insectos.

◗ Artículos de higiene íntima femenina y protección sexual.

◗ Antisépticos líquidos para heridas e infecciones cutáneas.

 

Precaución especial

El agua es la principal fuente de infecciones intestinales, fundamentalmente si viajamos a países de África o Asia. Por esta razón, se debe extremar la precaución bebiendo, únicamente, agua embotellada; prescindiendo, en lo posible, del consumo de vegetales crudos, salvo que garanticemos su perfecto lavado y desinfección previa.

 

rafael-puerto-canoRAFAEL PUERTO CANO
Doctor en Farmacia y Presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Formulistas

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