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20 jun

2013

Anestésicos, también en casa

Aunque su uso lo solemos relacionar con la entrada a un quirófano, lo cierto es que nosotros mismo también podemos utilizar anestésicos, ¿sabes cómo?

La anestesia es la ausencia, ya sea total o parcial, de la sensibilidad. Puede producirse por un traumatismo o de manera artificial e inducida. Sin embargo, el término, por lo general, se utiliza para referirse a la acción médica que consiste en inhibir el dolor en un paciente mediante el suministro de una sustancia con propiedades anestésicas.

 

Dos tipos diferentes

Aunque la clasificación de la anestesia es compleja, dependiendo de los grupos de nervios a los que puede afectar, se distinguen dos grupos generales en función de si afecta a la consciencia o no:

  • Anestesia general: aquella que afecta la consciencia, produce el surgimiento de una amnesia temporal y elimina los reflejos. La sustancia que se suministra cuenta con propiedades hipnóticas y puede aplicarse por vía inhalatoria o intravenosa.
  • Anestesia local: aquella que bloquea el dolor en una zona concreta del cuerpo. Sus efectos hacen que los impulsos eléctricos de los músculos y los nervios no se transmitan con normalidad por un periodo transitorio.

 

Aplicación tópica

La anestesia en las mucosas de la nariz, la boca, la faringe, el árbol traqueobronquial, el esófago, el ojo, y el tracto genitourinario puede producirse por la aplicación directa de soluciones acuosas de sales de varios anestésicos locales. Es importante saber que la anestesia de mucosas es relativamente fácil de obtener, sin embargo, la piel se comporta como una barrera frente a la difusión de sustancias siendo difícil obtener anestesia mediante la administración tópica de anestésicos locales.

Existen diversas formulaciones para la anestesia tópica, siendo la lidocaína, la dibucaína, la tetracaína y la benzocaína los fármacos utilizados con más frecuencia. En general estos preparados producen una analgesia eficaz, pero de duración relativamente breve cuando se aplican sobre las mucosas y sobre la piel lesionada. Los anestésicos locales se absorben rápidamente, por lo que la anestesia tópica conlleva siempre el riesgo de reacciones sistémicas tóxicas.

 

Posibles riesgos

Los anestésicos tópicos no sólo bloquean el envío de la señal de dolor desde la epidermis. Y es que parte de la sustancia anestésica que contienen puede pasar a través de la piel y llegar al flujo sanguíneo. Pueden incluso interferir en los impulsos nerviosos que controlan el latido del corazón. De hecho, la lidocaína también se utiliza como antiarrítmico (es decir, para ralentizar el ritmo cardiaco acelerado). Por este motivo no hay que olvidar que este tipo de medicamentos deben ser utilizados de una forma muy controlada, y siempre bajo el consejo de un profesional sanitario. Cuanta más extensión de piel se unte, más cantidad se aplique o más tiempo permanezca la sustancia en la piel, más riesgo habrá. Una piel irritada o con una erupción cutánea, cubrir la aplicación o la práctica de ejercicio físico son otros aspectos que aumentan los riesgos de las cremas anestésicas.

 

La cantidad adecuada

Emplear un anestésico tópico que contenga la menor concentración de principio activo (lidocaína, tetracaína, etcétera) que sea necesaria para conseguir una anestesia adecuada. Pregunte al médico o al farmacéutico la cantidad de producto que hace falta aplicar.

Aplicar la menor cantidad de crema posible durante el menor tiempo posible.

 

El consejo

Asegúrate de leer las instrucciones sobre cómo emplear de manera segura el anestésico. El consejo es especialmente importante cuando el usuario se va a someter a un procedimiento cosmético (como es la depilación) porque no estarán presentes los profesionales sanitarios cuando se utilice el producto.

 

lucia-puertoLUCÍA PUERTO
Farmacéutica

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